Cuando una imagen puede mentir: los deepfakes entran en el Derecho de la prueba
Cuando una imagen puede mentir: los deepfakes entran en el Derecho de la prueba Por Santiago Carretero Sánchez, Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Universidad Rey Juan Carlos, Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid Durante décadas, el Derecho ha atribuido a las imágenes, las grabaciones de vídeo y los documentos audiovisuales una apariencia de realidad que, aunque nunca fue absoluta, resultaba razonablemente operativa. Una fotografía podía ser discutida; una grabación podía ser manipulada; un documento podía ser falsificado. Pero la tecnología exigía normalmente una intervención técnica que dejaba algún rastro y cuya detección podía resultar posible mediante determinados procedimientos periciales. La inteligencia artificial generativa está alterando radicalmente ese escenario. Hoy es posible fabricar una imagen, una voz o un vídeo que reproduzca con extraordinaria fidelidad a una persona, un acontecimiento o una situación que nunca existió. El problema jurídico...