La prueba judicial ante la IA generativa: autenticidad, fiabilidad y responsabilidad profesional
La prueba judicial ante la IA generativa: autenticidad, fiabilidad y responsabilidad profesional
Santiago Carretero Sánchez
Profesor Titular de la Universidad Rey Juan Carlos
4 de enero de 2025
El inicio de 2025 confirma una realidad ya perceptible en los tribunales: la inteligencia artificial generativa ha pasado de ser una herramienta auxiliar a convertirse en un elemento que incide directamente en la práctica probatoria. Textos, informes, imágenes o audios generados o asistidos por IA comienzan a aparecer en procedimientos judiciales, obligando a replantear categorías clásicas del Derecho procesal.
Autenticidad y valor probatorio en el nuevo entorno digital
Uno de los principales problemas jurídicos reside en la autenticación de la prueba. La capacidad de la IA para generar contenidos verosímiles dificulta distinguir entre documentos auténticos y material artificial o manipulado. Diversos análisis publicados a comienzos de 2025 alertan de que la simple aportación de archivos digitales ya no garantiza su fiabilidad, siendo imprescindible reforzar la cadena de custodia, el examen de metadatos y la prueba pericial especializada.
Este fenómeno afecta directamente a la valoración judicial de la prueba y conecta con principios estructurales del proceso, como la tutela judicial efectiva y la seguridad jurídica.
Responsabilidad del profesional y control del uso de la IA
La jurisprudencia reciente en el ámbito comparado ha sido clara al respecto: el uso de IA no exime de responsabilidad al profesional que presenta la prueba. En 2025 se han documentado resoluciones que excluyen informes periciales y escritos procesales por contener citas inexistentes o datos fabricados por sistemas de IA, tal como han informado medios jurídicos internacionales como Reuters y análisis técnicos de Thomson Reuters.
Estos casos consolidan una idea esencial: la diligencia profesional incluye la verificación humana del contenido generado por IA. Su omisión puede dar lugar a consecuencias procesales, disciplinarias e incluso deontológicas.
Conclusión
A fecha 4 de enero de 2025, el Derecho probatorio se encuentra ante una transformación inevitable. La IA generativa obliga a reforzar los estándares de autenticidad, a redefinir el papel de la prueba pericial y a exigir una mayor responsabilidad a los operadores jurídicos. No se trata de rechazar la tecnología, sino de integrarla desde criterios jurídicos sólidos que preserven la fiabilidad del proceso judicial.

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