La trazabilidad algorítmica como nueva evidencia jurídica: demostrar el uso responsable de la inteligencia artificial

 

La trazabilidad algorítmica como nueva evidencia jurídica: demostrar el uso responsable de la inteligencia artificial

Santiago Carretero Sánchez
Profesor Titular de Filosofía del Derecho. Universidad Rey Juan Carlos
Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid

La progresiva aplicación del Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, está transformando la manera en que las organizaciones conciben la inteligencia artificial. Hasta hace poco, la principal preocupación consistía en determinar si un sistema de IA cumplía o no los requisitos legales establecidos por el legislador europeo. Sin embargo, la entrada en vigor, el 2 de agosto de 2026, de un nuevo conjunto de obligaciones para los modelos de IA de propósito general y para diversos deberes de transparencia introduce un cambio de paradigma: ya no basta con cumplir, sino que resulta imprescindible poder demostrar ese cumplimiento. La cuestión adquiere una dimensión eminentemente probatoria. En un eventual procedimiento judicial, una inspección administrativa o una auditoría de cumplimiento, la empresa deberá acreditar documentalmente cómo ha utilizado la inteligencia artificial, qué controles ha implantado y de qué forma ha garantizado la supervisión humana y la gestión de los riesgos.

En este contexto cobra especial relevancia el concepto de trazabilidad algorítmica, entendido como el conjunto de evidencias técnicas, documentales y organizativas que permiten reconstruir el ciclo de vida de un sistema de inteligencia artificial y verificar que su utilización se ha desarrollado conforme a las exigencias jurídicas aplicables. La trazabilidad no constituye únicamente una exigencia tecnológica; representa una auténtica garantía jurídica. Del mismo modo que la cadena de custodia asegura la autenticidad de una prueba electrónica o la trazabilidad alimentaria permite identificar el origen de un producto, la trazabilidad algorítmica posibilita acreditar quién diseñó el sistema, qué modelo fue utilizado, cuáles fueron las instrucciones (prompts) relevantes, qué fuentes documentales alimentaron la decisión, qué intervención humana existió y qué mecanismos de control se aplicaron antes de adoptar una decisión con efectos jurídicos.

Esta evolución supone una profunda transformación de la cultura del compliance. Tradicionalmente, los programas de cumplimiento normativo se apoyaban en políticas internas, protocolos y auditorías periódicas. La inteligencia artificial obliga a incorporar un nuevo nivel de documentación continua. Las organizaciones deberán conservar registros sobre el funcionamiento de sus sistemas, justificar las decisiones automatizadas relevantes y mantener evidencias suficientes para acreditar que la IA ha sido utilizada de manera responsable. En consecuencia, la gobernanza de la inteligencia artificial deja de ser una cuestión exclusivamente informática para convertirse en un elemento esencial de la gestión jurídica del riesgo empresarial. La prueba del cumplimiento adquiere así un valor equivalente al propio cumplimiento.

Desde la perspectiva procesal, esta realidad presenta consecuencias de enorme interés. En un litigio derivado de una decisión asistida por inteligencia artificial, la carga argumentativa de las partes dependerá en gran medida de la calidad de la documentación conservada. Una organización que pueda acreditar la existencia de controles, evaluaciones de riesgos, supervisión humana, registros de actividad y políticas de gobernanza dispondrá de una posición jurídica considerablemente más sólida que aquella que únicamente alegue haber utilizado un sistema técnicamente fiable. La evidencia documental sobre el funcionamiento del algoritmo puede convertirse en un elemento decisivo tanto en procedimientos civiles como administrativos o incluso penales cuando se discuta la diligencia empresarial.

Este nuevo escenario conecta, además, con estándares internacionales de creciente importancia. La ISO/IEC 42001, primer estándar internacional específico para sistemas de gestión de inteligencia artificial, insiste en la necesidad de implantar mecanismos permanentes de documentación, seguimiento, evaluación y mejora continua de los sistemas de IA. La convergencia entre el AI Act y esta norma internacional revela una tendencia clara: la gobernanza de la inteligencia artificial exige no sólo adoptar decisiones correctas, sino también generar evidencias verificables que permitan acreditar, en cualquier momento, que dichas decisiones fueron adoptadas conforme a criterios de legalidad, transparencia y responsabilidad.

Para el ámbito jurídico, esta transformación posee una especial trascendencia. Los despachos profesionales, las administraciones públicas, las universidades y las empresas que empleen sistemas de inteligencia artificial generativa deberán acostumbrarse a documentar su utilización con el mismo rigor con el que actualmente conservan expedientes administrativos o documentación contractual. La trazabilidad algorítmica puede convertirse, en pocos años, en una pieza esencial de la prueba electrónica y del cumplimiento normativo, configurando un nuevo estándar de diligencia profesional.

En definitiva, la inteligencia artificial inaugura una nueva etapa en la que la evidencia del uso responsable adquiere tanta importancia como el propio funcionamiento del sistema. La gobernanza algorítmica ya no se limitará a implantar controles internos, sino que exigirá conservar una huella documental suficientemente robusta para demostrar, ante jueces, autoridades supervisoras y terceros interesados, que la inteligencia artificial ha sido utilizada de manera lícita, transparente y conforme a los principios establecidos por el Derecho de la Unión Europea. La trazabilidad algorítmica se perfila así como una de las categorías jurídicas emergentes más relevantes del nuevo Derecho de la inteligencia artificial.

Referencias (APA 7.ª edición)

  1. Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2024). Reglamento (UE) 2024/1689, de 13 de junio de 2024, por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial (Artificial Intelligence Act). Diario Oficial de la Unión Europea, L 1689, 12.7.2024.
  2. International Organization for Standardization, & International Electrotechnical Commission. (2023). ISO/IEC 42001:2023. Information technology—Artificial intelligence—Management system.
  3. European Union Agency for Cybersecurity. (2024). Multilayer Framework for Good Cybersecurity Practices for AI.

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