China impulsa una nueva arquitectura internacional para la gobernanza de la inteligencia artificial
China impulsa una nueva arquitectura internacional para la gobernanza de la inteligencia artificial
La inauguración, el 20 de julio de 2026, de la World AI Cooperation Organization (WAICO) durante la World Artificial Intelligence Conference (WAIC) de Shanghái constituye uno de los acontecimientos jurídicos más relevantes del año en materia de gobernanza tecnológica. Más allá de su dimensión política, la iniciativa representa el intento de construir una estructura internacional permanente destinada a elaborar principios comunes, estándares técnicos y mecanismos de cooperación sobre inteligencia artificial, en un momento en que el Derecho internacional aún carece de un marco institucional específico para esta tecnología. La propuesta china pone de manifiesto que la competencia mundial en inteligencia artificial ya no se limita al liderazgo tecnológico o económico, sino que se traslada al terreno de la producción normativa y de la influencia sobre las futuras reglas globales. Quien participe en la elaboración de los estándares internacionales condicionará, en buena medida, la forma en que los Estados regulen posteriormente la responsabilidad, la transparencia, la interoperabilidad y la utilización de sistemas inteligentes tanto en el sector público como en el privado.
Desde la perspectiva jurídica, esta iniciativa refleja un fenómeno bien conocido por la doctrina: la progresiva sustitución de las normas exclusivamente estatales por modelos de gobernanza multinivel, donde organizaciones internacionales, organismos técnicos, empresas tecnológicas y comunidades científicas participan conjuntamente en la definición de estándares. En este contexto, la inteligencia artificial se convierte en un nuevo objeto del Derecho internacional público, semejante a lo ocurrido en su momento con las telecomunicaciones, la aviación civil o Internet. La futura eficacia de WAICO dependerá de su capacidad para generar instrumentos aceptados por un número suficiente de Estados y actores privados, aunque inicialmente tengan naturaleza de soft law. La experiencia demuestra que muchas normas técnicas internacionales terminan ejerciendo una influencia decisiva sobre los ordenamientos nacionales incluso antes de convertirse en obligaciones jurídicas plenamente vinculantes.
La propuesta también revela una transformación geopolítica de enorme interés para los juristas. Durante los últimos años, la Unión Europea ha desempeñado un papel protagonista en la regulación jurídica de la inteligencia artificial, mientras Estados Unidos ha concentrado buena parte de la innovación empresarial. China pretende ahora ocupar un tercer espacio: liderar la gobernanza internacional de la IA mediante la creación de instituciones propias capaces de atraer a numerosos países, especialmente del denominado Sur Global. No se trata únicamente de competir en capacidad tecnológica, sino de influir en la definición de conceptos jurídicos esenciales como la seguridad algorítmica, la responsabilidad de los desarrolladores, la circulación internacional de datos o la cooperación transfronteriza en materia de supervisión tecnológica.
Para los juristas europeos esta evolución merece una atención especial. La coexistencia de distintos centros de producción normativa puede originar una fragmentación regulatoria semejante a la existente en ámbitos como la protección de datos o el comercio digital. Si las futuras recomendaciones de WAICO difieren de los estándares promovidos por la Unión Europea, los operadores económicos que desarrollen o comercialicen sistemas de inteligencia artificial deberán adaptarse simultáneamente a varios marcos regulatorios internacionales. En consecuencia, el estudio del Derecho de la inteligencia artificial dejará de limitarse al análisis de las legislaciones nacionales o regionales para incorporar, con creciente intensidad, los instrumentos internacionales de cooperación y los procesos de armonización normativa.
La noticia demuestra, en definitiva, que el verdadero debate jurídico de los próximos años no consistirá únicamente en aprobar nuevas leyes sobre inteligencia artificial, sino en determinar quién participa en la elaboración de las reglas globales que terminarán condicionando el funcionamiento de los sistemas inteligentes en todo el mundo. La creación de WAICO constituye un paso significativo en esa dirección y confirma que la gobernanza internacional de la inteligencia artificial será uno de los grandes desafíos del Derecho internacional y del Derecho tecnológico durante la próxima década.
Santiago Carretero Sánchez
Profesor Titular de Filosofía del Derecho. Universidad Rey Juan Carlos. Abogado del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid.
Referencias (APA 7.ª edición)
- Ministry of Foreign Affairs of the People's Republic of China. (2026, 20 de julio). Action Plan on Global AI Governance. https://www.fmprc.gov.cn
- World Artificial Intelligence Conference. (2026). WAIC 2026: International Cooperation and Global AI Governance. https://www.worldaic.com.cn
- Naciones Unidas. (2024). Governing AI for Humanity: Final Report of the High-level Advisory Body on Artificial Intelligence. United Nations. https://www.un.org

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