Gemini Notebook y la nueva pedagogía de las presentaciones profesionales

 

Gemini Notebook y la nueva pedagogía de las presentaciones profesionales

Santiago Carretero Sánchez, Profesor Titular de la Universidad Rey Juan Carlos

La aparición de herramientas como Gemini Notebook está modificando una práctica docente que hasta ahora parecía relativamente estable: la transformación de un documento escrito en una presentación oral. La infografía que acompaña esta reflexión propone diez instrucciones o prompts destinados a convertir un documento en una presentación profesional. Sin embargo, su verdadero interés pedagógico no reside en aprender diez fórmulas para introducir en una inteligencia artificial, sino en comprender que la IA puede intervenir en cada una de las fases intelectuales que preceden a una buena exposición: selección, estructuración, síntesis, jerarquización, visualización y comunicación.

El primer aspecto relevante es la conversión del documento en una estructura narrativa. Pedir a la IA que identifique propósito, audiencia, ideas centrales, datos, ejemplos y conclusión supone trasladar al sistema una operación que tradicionalmente correspondía al estudiante. Esto puede resultar extraordinariamente útil, pero plantea una cuestión docente fundamental: ¿estamos utilizando la IA para sustituir la capacidad de organizar información o para aprender a organizarla mejor? La diferencia es sustancial. Una presentación académica no es un documento reducido ni una sucesión de diapositivas decorativas; constituye una reconstrucción intelectual del contenido destinada a un determinado receptor y a una determinada finalidad comunicativa.

Los prompts dedicados a reducir el texto, crear títulos, establecer una jerarquía visual y convertir los datos en elementos gráficos muestran precisamente que presentar conocimiento exige tomar decisiones. El estudiante debe aprender que no toda información posee el mismo valor, que un título puede formular una tesis y que una estadística solamente adquiere significado cuando se inserta en un contexto interpretativo. La IA puede proponer estas decisiones, pero la competencia universitaria consiste en evaluarlas, corregirlas y justificarlas. Por ello, el uso docente de Gemini Notebook debería desplazarse desde el modelo «la IA me hace la presentación» hacia otro mucho más exigente: «la IA me proporciona una primera arquitectura que debo verificar y defender».

Existe además una dimensión especialmente importante para la enseñanza universitaria: la presentación se convierte en un objeto de verificación. Cuando la herramienta selecciona una idea, resume un documento, propone un ejemplo o transforma un número en un gráfico, introduce necesariamente una interpretación. Puede omitir información relevante, alterar el énfasis del texto original o establecer relaciones que el documento no contiene. En materias jurídicas esto resulta particularmente delicado: una presentación generada a partir de legislación, jurisprudencia o doctrina no puede considerarse válida simplemente porque su diseño sea convincente. La precisión de la fuente, el contexto de la norma, la vigencia de la disposición y el sentido exacto de una resolución judicial siguen dependiendo de una verificación humana responsable.

También merece atención el principio de minimalismo que aparece en la propuesta. Reducir texto no significa empobrecer conocimiento. Una buena diapositiva debe facilitar la comprensión de una idea, mientras que la explicación oral aporta aquello que no debe saturar visualmente la pantalla. Esta distinción posee un evidente valor metodológico: obliga al estudiante a separar lo que debe aparecer en la diapositiva de aquello que debe ser capaz de explicar sin leerla. En consecuencia, una presentación elaborada con IA puede convertirse incluso en un instrumento de evaluación de competencias superiores si el alumno tiene que justificar por qué ha aceptado, modificado o rechazado las propuestas de la herramienta.

La cuestión decisiva, por tanto, no es cuántos prompts conoce el estudiante, sino qué hace intelectualmente después de utilizarlos. La IA puede sugerir una estructura, un título, una imagen o un gráfico; pero corresponde al alumno determinar si esa estructura representa correctamente el argumento, si el título expresa realmente la tesis, si la imagen aporta significado y si el gráfico representa adecuadamente los datos. En este sentido, la utilización de Gemini Notebook puede integrarse en una pedagogía basada en la trazabilidad de las decisiones, donde el resultado final no sea el único objeto evaluable, sino también el proceso mediante el cual se llegó a él.

La verdadera innovación educativa aparece cuando la inteligencia artificial deja de ser concebida como un mecanismo para producir rápidamente diapositivas y pasa a utilizarse como instrumento de diálogo crítico con el conocimiento. El alumno puede comparar el documento original con la propuesta de la IA, detectar omisiones, identificar errores, reformular los títulos, contrastar las fuentes y finalmente defender oralmente las decisiones adoptadas. De este modo, la tecnología no elimina la actividad intelectual, sino que permite trasladarla hacia operaciones de mayor complejidad: análisis, selección, contraste, argumentación y evaluación.

La buena presentación universitaria del futuro no será necesariamente la que la IA haya diseñado mejor, sino aquella en la que el estudiante pueda explicar por qué cada elemento está ahí y demostrar que el contenido que comunica sigue siendo verdadero, pertinente y jurídicamente fiable. Esa es, probablemente, la diferencia entre utilizar la inteligencia artificial como herramienta de automatización y utilizarla como verdadero instrumento docente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ESQUEMA DETALLADO DE ESCRITO AJUSTADO AL MASC (PARA LETRADOS)

EL MODELO DE INTENTO DE CONCILIACIÓN QUE IMPONE LA LEY DE EFICIENCIA PROCESAL, PROPUESTA DEL ICAM

La justicia frente a las “alucinaciones jurídicas”: una advertencia global desde la Corte Suprema de Colombia